La validez de las emociones

La educación sexual, o sea de los sexos, tiene como objetivos fundamentales CONOCERME (NOS), para poder ACEPTARME (NOS) y entonces así, poder DISFRUTARME (NOS). Es por esto que la educación sexual se hace siempre, con todas las personas y a cualquier edad y, por lo tanto, se puede trabajar en el aula desde los primeros cursos de infantil.

Cuando hablamos de conocernos hablamos de quién soy y cómo soy. Qué me gusta y qué no, qué deseo y qué no, cómo me expreso y cómo no, qué siento y qué no siento, o sea, todas las cualidades que me conforman como el ser sexuado que soy y ahí, están por supuesto nuestras emociones, todas ellas.

El otro día publiqué  un poema sobre el miedo, no porque fuese el más bonito de todos los poemas con los que trabajo en el aula, sino porque pensé que ahora, en estos momentos de pandemia, el miedo estaba en todos los hogares pero muchas veces no nos permitimos transitarlo. ¿Por qué? A saber… porque no sabemos cómo, porque preferimos pensar en positivo, porque nos han dicho que debemos ser valientes,(como si ser valiente significase no tener miedo, ja!), porque…
Y pasa lo mismo con el llanto, con la tristeza, con el odio, el enfado, la venganza…

Ahora mismo circula por las redes un diploma para entregar a nuestras criaturas una vez haya finalizado el tiempo de confinamiento. Un diploma por haberlo superado. Bueno, sin entrar a valorar esto de las recompensas, podríamos tenerlo como un recuerdo, puf. Igual como recuerdos ya nos quedamos con todo este tiempo en familia, con las mil manualidades que estemos haciendo o también está la posibilidad de vivencias nada agradables en estos días que ni siquiera pretendo recordar… pero lo que a mí me aterra de esto, y aclaro que es un sentimiento MÍO y no un sentimiento que debáis sentir el resto, es que el diploma no es por haber superado esto, sin más, sino por haberlo hecho con buena actitud, comportamiento y una sonrisa. ! AY, HORROR !

Yo tengo miedo muchas veces y otras, (muchas), incluso lloro y me enfado y pierdo los nervios. Y está bien, nadie nos prepara para esto que estamos viviendo. También disfruto y sonrío e incluso me río a carcajadas, estoy tranquila, juego… Y está bien también.
Validemos llorar, sufrir, expresar nuestros miedos. Validemos echar de menos los paseos, las amistades, la familia, los abrazos, las extra escolares, el parque…

¿Qué significa “buena actitud y comportamiento”?, ¿obedecer?, ¿no enfadarnos ni pelearnos?, ¿no llorar?
Está claro que la infancia nos está enseñando mucho, que nos da lecciones, que se adaptan mucho mejor que las personas adultas, pero esto lo hacen siempre, no sólo ahora.

Y bueno, necesitaba escribir sobre ello sin ninguna pretensión más que reflexionarlo. No dudo de las buenas intenciones ni de que a muchas familias les encante. Bien. Cada familia es diferente, yo soy la mujer que soy con mis sentires, mis vivencias, mis modos y esta es mi familia pero como profesional, animo a permitir y validar las diferentes emociones, a respetarlas porque son necesarias y a entender esta situación que vivimos desde la diversidad de los seres sexuados que somos. Conocernos, aceptarnos, disfrutarnos.

Publicado por Rebeca López. Mimamásexóloga

Sexóloga y Psicóloga. Madre dos criaturas.

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