De orgasmos femeninos…

Pues sí, hace ya unos años que el 8 de agosto se celebra el Día Internacional del orgasmo femenino como reivindicación, porque hay aún mucho desconocimiento en torno a él, porque hace falta más educación sexual, porque tenemos derecho a tener orgasmos, porque la sexualidad femenina sigue siendo tabú, porque realmente se ha estudiado poco (y parece que solo cuando al hombre le supone un problema)… sobran los motivos.

Cómo conseguir orgasmos, 254 tipos de orgasmos, cómo reconocer un buen orgasmo, técnicas de placer femenino, todo lo que debes saber sobre el orgasmo femenino, succionadores que provocan orgasmos en un minuto, (perdón pero yo lo que se dice prisa no tengo) y así podríamos seguir un buen rato. No lo digo yo, lo dicen los muchos artículos que puedes encontrar solo poniendo en tu buscador “orgasmo femenino”, bueno en realidad si pones “orgasmo” a secas la mayoría de referencias serán del femenino porque, supongo, que el masculino está por encima de todo esto, o porque los modelos masculinos siempre lo consiguen, o porque no hay mucho más donde meterse, o porque se dan por hecho, o porque ya se estudiaron hace muchos años, o porque son más simples, o porque se confunden con la eyaculación, o porque no está de moda, o porque los modelos femeninos hablan más de ello, o porque Freud no diferenció entre orgasmos escrotales, prostáticos o penianos…

En educación sexual pasamos mucho tiempo desgenitalizando y descoitalizando la sexualidad y más concretamente los encuentros, (ojo, no para castigar al coito o los orgasmos, sino para abrir opciones y crear un mapa donde cada cual vea lo que le puede gustar o no, incluido los coitos y los orgasmos) y en las aulas, cuando trabajo con los cursos superiores de educación secundaria hablamos también de los orgasmos, claro. Lo cierto es que nos cuesta un poco definirlo y el debate podría ir más o menos por aquí:

  • El punto máximo de placer
  • ¿comerte un buen plato de lasaña después de un día entero sin comer?, ¿quitarte los tacones después de un día entero con ellos?
  • nooooooo, placer sexual
  • ¿de hombres y mujeres?
  • no, no, de relaciones, de coitos.
  • ¿pero hay que hacer el coito?
  • no necesariamente…
  • ¿puede ser con la oreja?
  • bueno puede ser, pero la mayoría lo consigue con los genitales
  • ¿máximo placer genital entonces?
  • Venga vale

Y lo voy a dejar ahí, pero la historia es que si Fulanita (ya que estamos hablando del femenino) ha tenido tres orgasmos y Menganita uno, ¿quién ha disfrutado más? Venga, intento resumir: da igual el número de orgasmos si lo que queda no es una sensación de bienestar o satisfacción. Una cosa es el orgasmo y otra la satisfacción, esa sensación de después que es la suma de muchos momentos y factores. Sí, lo subjetivo. ¿y esto tan subjetivo cómo se mide? (si es que alguien lo quiere medir), pues os dejo aquí este estudio por si os interesa esta parte.

Realmente un orgasmo es un orgasmo, otra cosa es que no haya un único modo de vivirlos, de expresarlos y de llegar a ellos.

Poner como objetivo del encuentro los orgasmos, femeninos o masculinos, nos lleva al “deber” y el “deber” no suele llevarse nada bien con el “deseo”, la verdad es esa. Cuando hablamos de orgasmos femeninos, o mejor dicho, de no conseguirlos, muchas veces estamos hablando de algo más. Hablamos de nuestras vivencias de mujer y de cómo nos viven los demás, de ese modelo de mujer que complace, que consiente, que no tiene el poder de su placer porque es el modelo masculino que la acompaña el responsable, el que sabe lo que le gusta, ese pene, (grande además), el responsable de provocar orgasmos. Es esto y es mucho más porque cuando preocupa complacer y no incomodar ni molestar suele preocupar en todos los aspectos de la vida y yo no puedo, ni sé, trabajar esto como si de compartimentos se tratase.

El  orgasmo no se lleva bien con el “deber”, se lleva bien con el “abandonarse”, con dejarse ir y es ahí donde deberíamos poner el foco. En dejarme y permitirme ser la mujer que quiero ser y para eso sí que hace mucha falta la educación sexual, la de los sexos, la que nos permite conocernos, aceptarnos y entonces disfrutarnos.

Publicado por Rebeca López. Mimamásexóloga

Sexóloga y Psicóloga. Madre dos criaturas.

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